Compartimos árticulo de: Almudena García Mayordomo.
http://www.trasversales.net/t49almu1.htm
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El día 28 de abril fui a votar. Me
acerqué al colegio electoral sin ganas, sin entusiasmo, dudando entre el nulo,
el blanco o la sensatez de decidir entre PSOE o UP. Y voté por UP. No por
convencimiento ni por sensatez sino por el horror que me produjo ver a los
interventores del fascismo en mi colegio, con Ortega Smith a la cabeza y muy
cerca de él a dos personas con las que había compartido campañas, asambleas,
manifestaciones…a dos que pertenecían y pertenecen a lo que en su día llamé
“la buena gente de Podemos”. Por ellos, voté. No por Pablo ni su
aparato.
Por la noche celebré que podría haber
gobierno progresista, de izquierdas o como quieran llamarlo. Celebré que la
ciudadanía habíamos evitado el horror. Lamenté también que Compromís, para mí un
referente del buen hacer político, sólo tuviera la voz de Baldoví en el
Congreso. Sabía que sería difícil que se llegase a un acuerdo pero no imposible.
Pensaba que habíamos aprendido la lección… pero me equivoqué. Mantuve la
esperanza hasta el final de que se formase gobierno, si no podía ser de
coalición al menos que hubiese acuerdo de investidura. En estos meses se ha
impuesto la verdad de unos sobre otros, y de otros sobre unos, para no tener
gobierno. Me da igual quién es más o menos culpable.
Y ¿ahora qué? Comparto la indignación y
el hastío de mucha ciudadanía. Pienso como muchas personas de izquierda que no
se merecen el voto quiénes no son capaces de hacer política y hacer política es
llegar a acuerdos. Y acordar no es venderse, ni humillarse… Llegar
a acuerdos, como decía Mónica Oltra en el acto de Valencia de Més Compromís
(coalición en el País Valenciano entre Compromís, Más País y Equo)de la
coalición de Más País, Chunta, Equo y Compromís), hacer política es dejarse de verdades
absolutas y
purezas ideológicas que no mejoran la vida de la gente y poner las necesidades
de la gente en primer lugar. Por eso voy votar el 10N por que se
haga política y se acabe con el bloqueo. Y mi voto en Madrid, con el
corazón en Valencia, se lo voy a dar a quiénes han dado un paso adelante,
decisión valiente y muy arriesgada, para pedírselo a quiénes como yo nos íbamos
a abstener hartas y hartos de tanta irresponsabilidad y
estulticia.
Hacer política no es votar cada
¿¿cuatro?? años, es saber también que incluso con el mejor gobierno progresista
posible, de coalición o no, hay que empujar desde fuera de las instituciones,
hay que moverse y no rendirse como bien sabemos y demostramos muchas, muchísimas
mujeres desde nuestra pluralidad. Como nos demuestran los más jóvenes
recordándonos que no hay planeta B, los pensionistas infatigables luchando por
asegurarnos una pensión, los colectivos que trabajan por los derechos de quiénes
nada tienen ya que perder… También es comprometerse con la defensa de la
educación y la sanidad pública, con los derechos de las personas dependientes,
con los derechos laborales y contra la precariedad y la explotación… Hacer
política, por último, es sentarse a hablar con quiénes piensan diferente y
desde el respeto buscar el acuerdo que permita la convivencia en Cataluña pues
nadie ignora que la violencia, la represión y la cárcel no es parte de la
solución sino que agranda la brecha que nos separa.
Por y para hacer política voy a
votar el 10 N.
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